jueves, 24 de febrero de 2011

Only heart.

Mi pelo tapa mi cara. Hace demasiado frío. La música de mis cascos hace temblar mis oídos. Está despejado y el Sol comienza a salir. Le veo a lo lejos. Se dirige al mismo sitio que yo, pero no serviría de nada intentar alcanzarle. Subo la música. Me ve y me sonríe, pero ahí queda. No significo tanto en su vida como para que me dirija la palabra...

Sí, puede que a veces nos equivoquemos demasiado, pero necesitamos equivocarnos para darnos cuenta de lo bueno y de lo malo. Es como un niño que ve por primera vez una cerilla; la enciende y la admira, pero al jugar con ella, acaba quemándose. Como tú y yo, y aquello que pasó.

Eres la persona que mejor me conoce en el mundo, que me hace más feliz, que mejor sabe cómo tratarme o hacerme sonreír. Pero te mentí, te dije que no me conocías y tú me creíste. Todo lo que teníamos, toda la confianza ganada en tantísimo tiempo acabó esfumándose
por una ventana en la que caían suavemente gotas de lluvia en una noche de septiembre. Fui quel niño que jugó con la cerilla, y al final, acabó
quemándose.

¿Lo has olvidado?, sigo amándote.

domingo, 13 de febrero de 2011

Carta de amor.

Buenos días mi vida. Tengo miles de frases en mi cabeza para decirte, pero en cuanto las pienso, se esfuman y se mezclan unas con otras, pierdo la idea y sigo sin saber qué escribirte. Algunas casi expresan lo que de verdad siento, pero igual son demasiado infantiles. Como si lo que yo siento por ti no lo fuese de por sí…

La forma en la que me enamoré de ti, quizás eso sea lo más infantil que haya hecho jamás, pero nunca me he arrepentido de ello.

Antes de conocerte, creí haberme enamorado más de una vez, pero siempre me equivocaba. Nunca había sentido lo que siento ahora. Creí que ‘enamorarse’ era otra cosa. Ahora sé que no.

Tú nunca me has dejado sola. Ni en los buenos, ni en los malos momentos. Siempre has estado conmigo. Durante todo este tiempo, siempre me has abrazado si lo necesitaba, te has preocupado por mí, me has besado cada vez como si fuera la última, y aunque seamos tan diferentes, a veces, hemos sido muy felices con las mismas cosas, como cuando estamos juntos.

Quizás, las cosas que hacemos como niños, siendo mayores, sean las más bonitas que hagamos jamás. Los niños casi siempre hacen lo que quieren y no atienden al ‘no puedes hacerlo’, quizás por eso sean tan felices, porque los niños siempre dicen la verdad y no necesitan mentir o no hacer lo que desean para aparentar. Puede que si yo me hubiese comportado de manera adulta, nunca me habría fijado en ti. 

Te echo de menos,  pero sé que echar de menos forma parte de amar.

No te haces una idea de lo que me gustaría que me despertaras una mañana sonriendo, o sencillamente, que me besaras ahora. Bueno, igual sí; si tú sientes lo mismo.

No sé si te lo he dicho alguna vez, pero me encanta reírme contigo y hacerte reír. Me gusta notar que te sientes bien a mi lado y que eres feliz. 

Cómo voy a poder agradecerte todas las veces que has hecho cosas por mí. Si cada vez que yo estoy mal tú te inventas cualquier tontería para demostrarme que no tengo motivos suficientes para pasarlo mal, porque tengo a gente a mi lado, como tú. Por todas las cosas que me das cada día, ninguno de tus defectos son lo suficientemente importantes como para poder llamarlos defectos.

Si tuviera que describir todo este tiempo a tu lado, te besaría. Nunca me atrevería a describirlo con palabras, créeme nada de esto es lo suficientemente normal como para poder expresarlo.

Feliz día de San Valentín, cariño.


Lunes, 14 de Febrero de 2011

viernes, 21 de enero de 2011

When he kisses me.

-Tengo miedo.

No, te equivocas, ahora no hay motivos para tener miedo. Nadie más, solos tú y yo. Bésame, bésame ya, humedece mis labios con mi propia droga, tus labios. Porfavor, no roces otras manos, no te alejes de mi piel, necesito sentir el calor que desprende tu cuerpo, necesito sentirte cerca. Sí, eres tú, lo sé, eres tú. Por ti me he levantado cada mañana con una sonrisa aún sin conocerte, por ti aprendí a amar. Ahora sé lo que he estado esperando toda mi vida, porque antes de ti, antes de ti... no recuerdo antes de ti. Es como si toda mi vida se hubiese resumido en el tiempo que llevamos juntos. Como si notase tu existencia aún sin conocerla.

-Cariño... ¿dónde has estado todo este tiempo que pasé sin ti?
-Esperándote.


Nunca sentí tus labios, siempre te sentía a ti, y a tu lado, jamás tuve frío, el calor de tus abrazos me hacían dejar de tiritar. Porque ''mi vida''... son las dos palabras que mejor definen tu latir.

-Sonríeme... no, ya no tengo miedo.

lunes, 3 de enero de 2011

When you smile, the whole world stops.

A veces, cuando estamos mal, cuando unas solas palabras son capaces de desviar el rumbo de nuestra vida, se nos tiñe la vista de negro, nos equivocamos al  pensar y tomar decisiones; comenzamos a convertirnos en personas demasiado imprevisibles.

Te sientes débil. Temes que nada cambie, porque le necesitas. Le necesitas, sí, le necesitas, ¿por qué no admitirlo? Y poco a poco, pasan las horas, día a día, y la rutina provoca que comience a rendirme. Caen los intentos, caen las esperanzas, caen las lágrimas guardadas durante cada día al esconderte de la vida bajo las sábanas.

Un álbum de fotos. Cada foto, un momento de vuestra vida, una vida que formásteis juntos.

Eh tú, sonríe aunque esto no sea una foto para ese álbum. Aunque te sientas como si necesitases vomitar para librarte de ese vacío, aunque quieras llorar hasta verte los ojos morados del dolor de la espera, aunque grites y grites a la sombra del alto volumen de la minicadena de tu cuarto, sonríe y tiéndele la mano al mundo porque al final, llegará un día en el que todo cambie y la vida deje de darte la espalda.


Sí, créeme, es difícil salir de ese agujero negro, pero confía en mí, sé lo que me digo. Abre los ojos, para de mirar al pasado, y déjate llevar. Y ahora, confía en ti mismo, haz siempre lo que tú desees, sé feliz, y nunca, NUNCA, te dejes influenciar por los demás.

Haz que tu vida merezca la pena por lo que eres, y no por lo que quieren que seas.

jueves, 30 de diciembre de 2010

A change in me, a change in you.


Sí ya, amor. Como eso que siento yo por ti. Como mariposas en un estómago vacío. Eso que nos hace arreglarnos por dentro y por fuera cada vez que salimos a la calle. Como sonreír al despertar en una mañana soleada. 
Te recuerdo. Que ¿por qué?, por lo que me diste, por lo que me hiciste sentir. 
Sí, ya lo sé, tu ya me has olvidado, sí que lo sé, pero lo siento, supongo que cuando te fuiste, a mi se me olvidó olvidarte.


Imagínate.
Un día despiertas, sales a la calle, y ocurre. Un solo instante puede cambiarte la vida. Y sin saber por qué, desde entonces, vas a necesitar volver a pasar cada día por ese lugar. Hay una persona en la acera de enfrente que te está mirando. Le sonríes. Te sonríe. No te mueves del sitio hasta que esa persona se marcha. Sigues sin saber por qué te pasa todo eso, pero, ¿sabes qué?, te has enamorado.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Daydream.

No, no tengas miedo. Somos fuertes, podemos desafiar a la distancia. Solo debemos ser valientes. Y ¿por qué no arriesgarnos? Quién sabe lo que nos espera. Arriesguémonos. Andemos juntos un mismo camino aun desde diferentes partes del mundo. Tú por tu parte y yo por la mía. Al fin y al cabo, mil kilómetros no son nada si permanecemos juntos. 

Me quieres. Lo noto en la forma en la que te late el corazón. Bésame. Hagamos de esta historia un sueño y que no merezca la pena dormir para soñar porque la realidad supere a la imaginación. Ámame desde tu parte del mundo. Yo te amaré desde la mía. Contemos los segundos de cada minuto, de cada hora, de cada día, de cada mes que nos quede para vernos.

Y al final, llévame lejos. Huyamos a nuestra parte favorita en el mundo, porque cualquier parte será mi favorita mientras esté contigo.

Sí, lo sé, claro que lo sé:
Merecerá la pena arriesgar.

I could kiss his lips all day if he lets me.

Las seis.
-Podéis salir.
Al fin empieza mi Viernes. Esperado fin de semana. Me levanto de la mesa, recojo los restos de goma, meto los libros en la mochila, me despido, tropiezo con el árbol de Navidad, tiro varias bolas, las pongo en su sitio, y salgo a la calle.
Hace demasiado frío como para darme cuenta de que nadie me espera en casa, así que, comienzo a andar rápido. Me cubro la cara hasta la nariz con la bufanda y meto las manos en los bolsillos del abrigo. Apenas las siento, están heladas.

Un villancico suena a lo lejos. Las luces de colores de la calle no parecen conseguir sugerirme que la Navidad está cerca. Olor a castañas recién hechas.
Hay demasiada gente en la calle y el cielo está cubierto de nubes. Al llegar a su calle, no puedo evitar pararme a mirar su ventana. Está abierta, y la luz de su habitación, acaba de apagarse. Probablemente se prepare para salir con sus amigos.
Recuerdo su olor impregnado en mi ropa después de pasar tiempo con él. Su manera de abrazarme cuando tenía frío. Y la nostalgia, me amargaba cada segundo del maldito invierno que iba a pasar sin él.

Quizás por eso, ese olor a castañas no me había hecho sonreír. Y quizás por eso, el villancico tampoco me sonaba a nada.
De repente, algo cae sobre mi cabeza. Está nevando. Nevando cada vez más. Pero no es una nieve espesa. Es casi agua. La gente corre de un lado a otro. Y yo, sin paraguas, camino despacio a resguardarme en su portal.

Tengo el pelo mojado y encrespado, pegado a la cara. Empiezo a tiritar. La ropa está helada. Nieva y estoy congelada, pero no puedo llamar a su casa para que baje a ayudarme. Demasiados recuerdos. Una lágrima cae por mi mejilla. Escucho su voz. Me giro sonriendo esperando encontrarle y, así es. Está ahí, delante de mí, sonriéndome él también. Pero algo ocurre, de repente, abro los ojos. No hay nadie, está dejando de nevar, así que… será mejor que vuelva a casa.